lunes, 5 de julio de 2010







Siempre me dieron todos los gustos.

Vos me esperabas en tu abrigada casa con caramelos a la tarde y al mediodía o a la cena hacias pizzas, ñoquis, fideos, polenta y muchas cosas más porque siempre vos en la cocina hiciste maravillas.
Y vos me llevabas a pasear, íbamos al cine a ver alguna pelicula para chicos y veíamos juntos televisión mientras me hacias caricias en la espalda hasta que me quedaba dormida.
O vos, que siempre trataste de darme un poco de cultura general porque en la escuela nunca me dijeron nada de todo eso, me enseñaste a hacer crucigramas y haciamos rompecabezas juntas.

Vos intentaste enseñarme a tejer.
Y vos me quisiste enseñar a andar en bicicleta.
O vos, cuando me enseñaste a jugar a las cartas.

Vos me dejaste meterme en tu cocina, el lugar más sagrado de tu casa y me dejaste meter mis manitas llenas de harina en la masa de los ñoquis que hacías por lo menos una vez por mes.
Y vos me escribiste algo hermoso cuando estuve enferma, me dijiste las cosas más lindas que me podrías haber dicho y me trataste de "caballito blanco lleno de inocencia".
O vos, que siempre me llenaste de libros y cuentos de hadas, me dabas papeles de todos los tamaños, marcadores, crayones y lápices de todos los colores para dibujar mi mundo a mi manera, hasta que crecí y empecé a escribir el mundo desde mi propio punto de vista.


Por todas esas razones y miles de millones más es que los quiero tanto. Porque siempre fueron importantísimos para mi y lo van a seguir siendo. Porque me llenaron de alegrias y risas.
Hoy me tomo un tiempo para decirles: LOS AMO MUCHO ABUELOS.


:)


Dedicado a mi abuela Lidia (la cocinera más casera que conocí en mi vida), a mi abuelo Pepe (el único abuelo que tuve y que siempre voy a tener) y a mi abuela Irene (la lectora más ávida que me enseñó a ver que en cualquier lugar hay poesía y palabras hermosas).
-Agustina M. Stempler.