lunes, 27 de agosto de 2012

Perfección.

Soy una nena de dieciséis años. Mido uno sesenta. Peso cincuenta y tres kilos. Tengo el pelo corto y las pestañas largas. No tengo un cuerpo perfecto. Tengo una nariz recta y un poquito grande. Mis dientes no son perfectamente blancos. No sé cantar. Sonrío mucho. Lloro mucho. Me encanta comer. No me gustan los deportes. Mientras leo no escucho lo que pasa a mi alrededor, todo se silencia. Me gusta pintarme las uñas de los pies. No sé bailar. Me encanta usar ropa colorida. SOY UN SER HUMANO.

Normalmente, soy una nena feliz. Lo soy, de verdad. Mis viejos me aman y me lo demuestran día a día. Tengo amigos increíbles. Mi familia me adora. Puedo hacer lo que me gusta. Nunca me falta nada. Pero a veces... a veces no soy tan feliz. Como ahora.
Nunca contemplé el suicidio. Espero nunca hacerlo. Pero a veces, pienso que pasaría si yo desapareciera. No me gusta pensar en ello muy a menudo. No quiero causarles dolor a todos esos que me quieren. Mamá, Papá, Camila, Victoria, Leonel, Valentina, Julieta, mis abuelos... No, nunca podría verlos sufrir sabiendo que yo lo causé.

A VECES ESTOY TRISTE. Estoy lejos de ser una persona perfecta y eso no es lo que me molesta. Me molesta que la gente pretenda que yo puedo ser perfecta. Me molesta la gente que cree que es perfecta. Nadie es perfecto. Tengo imperfecciones, lo admito. Pero esas imperfecciones son únicas y amo cada una de ellas.
Amo mi nariz recta. Amo mi locura. Amo sentirme poseída cada vez que una sinfonía llega a mis oídos. Amo no ser la mejor alumna. Amo ser una artista. Amo comer demasiado. Amo pasarme horas interminables frente a la computadora. AMO VIVIR.

Creo que lo que estoy intentando decir es que soy perfectamente imperfecta. Y nadie ni nada me puede sacar esa sensación. A veces puedo estar triste, como ahora. A veces puedo llorar, como ahora. A veces puedo querer escaparme de todo el mundo. A veces puedo encerrarme en mi habitación y querer que el mundo se termine. A veces puedo sentirme completamente sola y mirar a mi mamá y decir: "Bueno, acá hay una persona que me ama sin importar nada.". A veces puedo necesitar un abrazo y esperar a que mi papá llegue del trabajo para echarme en sus brazos como cuando era nada más que una nenita. A veces puedo sentirme grande y llorar porque quiero quedarme chiquita. A veces puedo ser humana.

No estás solo en esto. Nadie lo está. Podés pensar que nadie te quiere. Que sos incomprendido. Que no merecés vivir. ES MENTIRA. Respirás, sentís, vivís. Merecés vivir. Esas voces en tu cabeza no existen. No tienen razón. Todo se puede arreglar. Pero vos tenés que dar el primer paso. Estás lejos de ser perfecto pero la verdad, ¿quién lo es estos días? Si te vas, si desapareces, a alguien le va a importar. Puede que no te des cuenta ahora pero es verdad. Quizás el chico que se sienta atrás tuyo y siempre te admiró. O la chica que está enamorada de vos desde primer grado. O el pibe que se toma el mismo colectivo que vos todos los días y está juntando el coraje para pedirte tu Facebook o tu celular. La señora que vive al lado de tu casa y te ve llegar del colegio cansado y se acuerda de sus días de colegiala. El profesor que pensaste que te odiaba y te trataba mal a propósito pero lo hacía porque estaba seguro de que ibas a llegar a ser alguien. LE IMPORTÁS A ALGUIEN.

ME IMPORTÁS A MI.

Soy una desconocida para vos. Pero me importás. Si no me importaras, no estaría escribiendo esto. Dejame quererte. Dejate querer. Dejate querer por vos mismo, sobre todo.

No pretendo ser perfecta, pero en este mundo imperfecto, la imperfección es la forma más pura de perfección.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Antes de morirme.

Antes de morirme quiero hacer muchas cosas. Suena triste que tenga una lista de esas cosas a mis dieciséis años pero la vida es corta y uno tiene que aprovecharla lo más que se pueda. Por eso, les presento mi lista de cosas que hacer antes de morirme.

  • Hacer bungee jumping.
  • Tirarme de un avión con un paracaídas.
  • Cantar en un escenario.
  • Dar un beso bajo la lluvia.
  • Conocer a Charlie McDonnell.
  • Ir a un concierto de Paul McCartney.
  • Visitar al menos un país de cada continente.
  • Viajar en barco.
  • Aprender a manejar.
  • Tener mi primer novio.
  • Subirme a un auto con mis mejores amigas y manejar hasta que tenga ganas, sin importarme donde estamos ni adonde nos vamos a quedar.
  • Tener un hijo, después otro hijo y por ultimo una hija.
  • Casarme.
  • Terminar una carrera.
  • Aprender a tocar algún instrumento.
  • Ir a una fiesta como la de Proyecto X.
Y muchísimas más cosas. Algunas de ellas me dan vergüenza, otras no, otras ya las hice. Pero si de algo estoy segura, es que si mañana me muero, estoy orgullosa de lo que soy ahora.