jueves, 18 de octubre de 2012

Fin.

Últimamente, todo me está costando mucho. Es raro, siempre caigo en la misma clase de locura todos los años, pero este año parece peor. No puedo terminar de aprenderme los bailes de la Fiesta de los Colores, no puedo no desaprobar pruebas, no puedo entregar trabajos a tiempo, no puedo hacer nada. Me siento que sobro en todos lados y que no me necesitan en ninguno.

Y lo que es peor, este se suponía que sería mi último año sin preocupaciones. Mi último año normal de escuela secundaria. Pero no. Allá arriba, el Barba no me la está haciendo fácil. El año que viene me gradúo y lo único que quería era un año normal antes de volverme chiflada pensando en que carrera voy a seguir, buscar departamentos en Baires para irme con Vicky, hacer malabares entre la escuela, el negocio de mi vieja (quiero algo que poner en mi currículum vitae) y seguir haciendo spinning o empezar gym box. Ya este año me estoy volviendo completamente loca. Estoy dejando muchas cosas de lado por hacer otras, el día no me alcanza para vivir. Me despierto todos los días a las seis de la mañana y no me puedo acostar hasta las once. Doble jornada, si serás maldita.

Mi vida se está volviendo en una película de esas en las que todo pasa rápido y terminan mal. Tengo la sensación de que este año me voy a terminar llevando mi primera materia a diciembre y no me está gustando. Lo único que quiero hacer es encerrarme en mi habitación, poner música y estar sola. Odio a todos, me enojo fácilmente y me estoy empezando a quebrar bajo la presión. Simplemente no puedo con todo yo sola. Sé que hay muchos que la tienen mucho peor que yo, pero bueno, este es mi blog y si quiero, me quejo.

Gracias por escuchar.

sábado, 6 de octubre de 2012

Cállate y escucha.

Hoy iba a hablar del libro de la vida judío pero algo cambió mi tema y de a poco me fui por las ramas. Así que a vos, si, a vos, te pido: CÁLLATE Y ESCUCHA.


Hoy puede ser el peor día de tu vida. Puede que te sientas solo. Puede que te sientas incomprendido. Hay dos caminos: te quedas sintiéndote miserable o te levantas y andas. Es simple decirlo pero difícil hacerlo. Necesitas un apoyo. Y acá estoy, ofreciendo el mio. Quizás no me conoces. Quizás me conoces más de lo que yo misma creo conocerme. Quizás sabes mis miedos, mis certezas, mis sueños, mis deseos, la gente que quiero y la gente que no quiero. Quizás solo conozcas mi nombre y por cosas de la vida hayas caído en mi blog. Lo importante es que hoy estas aquí, y yo estoy ofreciéndote mi apoyo.


Sabes, la vida es extraña. Es tan extraña como hermosa. Es tan hermosa como dolorosa. Hay demasiadas alegrías y demasiadas tristezas. No hay que quedarse con las cosas malas. Siempre algo va a tratar de tirarte abajo. Uno, como individuo, no puede dejar que eso pase. No puede dejar que eso le pase a los demás. Todos tenemos una mochilita en la espalda. A veces, esa mochila pesa demasiado. Hay que aprender a sacársela, a dejarla a un costado y caminar. Caminar completamente solo.


Estar solo no es malo. En fin, uno nunca está completamente solo. Se puede estar solo físicamente pero mentalmente, jamás. No estoy hablando de esos demonios que tratan de arrancarte los pelos, que te quitan el sueño, que te dicen que sos inútil, que nunca vas a llegar a nada. Esos demonios no existen, no son reales. La mente humana es muy compleja e intrincada. No pretendas entender porque somos autodestructivos. Simplemente lo somos. Pero esos demonios, juro que no son reales. Y cuando alguien te saca la mochila y te deja respirar, mover los brazos y caminar... Esos demonios se esconden. Tienen miedo. Pero, ¿cómo pueden tener miedo y no ser reales? ¿Y cómo pueden ser reales y no tener miedo? No me estoy contradiciendo. No, claro que no. Porque al fin y al cabo, esos miedos no son los de tus demonios, son tuyos.


Mi punto es que hoy puede ser el peor día de tu vida. Lo único que se puede hacer es sentir ese dolor, abrazarlo y no dejarlo ir hasta que se vea obligado a transformarse. Puede tomar un tiempo pero al fin y al cabo, ese dolor se transfigura en un vacío intenso. Y ese vacío intenso puede ser mucho peor que ese dolor. Pero si hay algo vacío, puede volver a llenarse. Y ahí es donde todo empieza a mejorar.


En este momento, estoy tratando de llenar ese vacío. Lo intento llenar con certezas, con risas, con alegrías pero por sobre todo, intento llenarlo con esperanzas. La esperanza de que todo se va a mejorar. La esperanza de que todo puede cambiar para mejor. Después de todo, no puede haber algo peor que ese dolor que sentiste inicialmente. Y quiero que entiendas, que este dolor que estás sintiendo, no lo merecés. Nadie lo merece. No te sientas culpable por algo que vos no causaste.


No te conozco, o quizás si, pero te repito lo que dije la vez pasada: me importás, sino, no estaría escribiendo esto. Sos único e irrepetible. No cambies por otras personas y no cambies por vos mismo. Sos imperfectamente perfecto a tu propia manera. Así que ya no te calles y escuches. LEVÁNTATE Y ANDA.