viernes, 16 de noviembre de 2012

Soy feminista.

Vivo en una sociedad machista. La mayoría de nosotras lo hacemos. Vivimos en un mundo en el que es común que a alguna de nosotras, un "macho" nos grite algo en la calle. Un piropo, una asquerosidad. Da igual. Nos gritan. Y no nos levanta el ánimo. No nos hace sentir deseadas.

Algunos hombres, hoy, en pleno siglo veintiuno, no entienden lo difícil que es ser mujer. Se regodean contando chistes machistas y haciendo comentarios como "La mujer tiene que estar en la cocina", "los hombres son superiores"... No. Simplemente, NO. No lo merezco. No lo mereces. No lo merecemos. Nosotras no vamos por la vida diciendo que somos superiores a ellos. Nosotras no los tratamos mal a ellos por tener un pene en vez de una vagina. Y entonces, ¿por qué ellos si lo hacen? ¿Por qué si ellos se creen superiores son "machos"? ¿Por qué si nosotras nos creemos iguales somos "feministas de mierda"?

Soy mujer y orgullosa. Soy feminista. Pero aclaremos los tantos. Ser feminista no es creer que los hombres son inferiores, es creer que tanto hombres como mujeres somos iguales. Iguales porque un órgano que nosotros no podemos elegir, que nos "sale" por culpa de la genética, no nos define. Si no nos define como personas, no nos define como absolutamente nada.

Creo fervientemente que cada uno es lo que quiere ser. Si yo quisiera ser hombre, podría serlo. Podría ser hombre por un día para probar. Pero prefiero no hacerlo y está bien. El muchacho que vive a dos cuadras de mi casa, elije ser mujer. Él si prefiere cambiar. Y está bien. No hay reglas sobre lo que está bien y está mal. Cada uno elije ser lo que es. Yo elijo ser mujer, feminista y orgullosa.

No te dejes pasar por arriba.
Respetate, siempre con respeto, pero respetate.