miércoles, 26 de junio de 2013

Bariló Bariló

El 14 de Julio a las doce del mediodía estaré subiéndome a un colectivo con mis amigos y compañeros de curso para finalmente ir al tan esperado viaje de egresados. Ahora que la fecha prácticamente se nos viene encima, me encuentro cada vez sufriéndola más y deseando que se aleje.

¿Por qué? me preguntás, con una expresión entraña en tu rostro mientras yo cocino para ambas y para mi mamá, tu sobrina, la razón de tu visita. Y yo, muy suelta te respondo con toda franqueza y a vos no te queda nada más que asentir y comprenderme porque seguramente vos hubieras sentido lo mismo en mi lugar. Me ves con cierto aire de asombro porque no podés creer que una nena de diecisiete años te diga lo que estás escuchando. Que no se quiere ir a Bariloche.

No soy la típica adolescente, ya te diste cuenta hace mucho cuando preferí irme a Disney y no hacer fiesta, o cuando mis regalos de Navidad no eran ropa ni maquillajes, sino CDs, libros y DVDs. Si no lo fui en ese entonces, tampoco lo seré ahora por más que esté entrando en la adultez.

Cortando tomates y lechuga para hacer una ensalada, te cuento con soltura mis razones. No me gusta la joda, te digo, y vos te reís. Yo me río con vos pero te aseguro que es cierto, que no salgo a bailar con mis amigas desde el 22 de Diciembre del año pasado. Te cuento que me encanta viajar y veo como me sonreís cuando te confieso que si dependiera de mi, me pasaría la vida sobre un barco, un avión, un tren o un colectivo. Y también veo como esa sonrisa se apaga cuando te digo que voy a Bariloche para conocer otra realidad que no es la mía pero que otros no van con esa idea.

Te sorprendés cuando te comento con total naturalidad que mi papá me tuvo que acompañar al ginecólogo para pedirle unas pastillas anticonceptivas para cambiar mi ciclo natural y también te sorprendés cuando vos, con un poco de vergüenza, me decís que en algún momento las iba a tener que usar y te respondo que la verdad que ni siquiera se me cruza por la cabeza usarlas para lo que realmente son, un método anticonceptivo. También te sorprendés cuando te digo que mis amigas y yo vamos a pasarlo bien entre nosotras, bailando y riéndonos, sacándonos miles de fotos, pero que otros pretenden ganar apuestas sobre quién gana más chicas, quién besa a más desconocidos y hasta quién pierde la virginidad en una habitación de hotel estudiantil mientras sus compañeros de habitación están durmiendo en el pasillo esperando poder entrar.

Quizás sea porque no nos vemos muy seguido y la última vez que me viste no te hablaba con tanta soltura como ahora. Quizás sea porque ya estoy grande y aprecio más lo que la gente grande como vos me dice. Quizás sea porque de alguna forma extraña maduré mientras que otros no lo hicieron. Lo cierto es que te sorprende verme y escucharme de la forma que lo hacés mientras no dejo de moverme en la cocina, dando vuelta las croquetas de pollo sin que se me queme ninguna y aceitando la ensalada.

Y cuando mamá sube las escaleras y te saluda porque hace mucho que no te ve, nuestra conversación pasa a segundo plano y me quedo callada, dejando que ustedes dos se pongan al día porque seguramente lo que tienen para contarse es muchísimo más relevante que cualquier otra cosa que yo tenga para decirte.

Ella te sirve agua y vos le confesás que no te ibas a quedar a comer pero que yo te dije que ahora te quedabas con una sonrisa pícara que yo sé que vos notaste porque te reíste y ella me mira a mi, mientras caliento la tortilla recién hecha que compró en una rotisería viniendo para casa.

Después de comer me voy a mi cuarto con la computadora para ver una de mis películas favoritas y escucho como le comentás a mamá que ya estoy grande y ella, con un dejo de nostalgia y mucho orgullo, te afirma que si, ya estoy grande. Y ya desde la comodidad de mi cama, llega a mis oídos su conversación sobre como falta poco para que yo me vaya a Bariloche y sé que vos sabés lo que realmente siento y entendés perfectamente cuando mamá te dice que no estoy emocionada ni ansiosa. Y vos, le recordás a mi mamá como ella tampoco quiso ir a Bariloche, que prefirió comprarse ropa y quedarse en casa.

Ella se ríe, vos también. Yo me pongo los auriculares y me olvido completamente de mi viaje de egresados inminente mientras el dulce sonido de Muse tocando Feeling Good llena todos mis sentidos.

sábado, 22 de junio de 2013

Grilled Cheesus

Hace un tiempo, vi un capítulo de Glee que se llamaba "Grilled Cheesus". Glee es solamente una comedia llena de canciones pop idiotas y drama adolescente pero, a veces, Ryan Murphy usa el poder y la atención que la prensa le está dando a él y a su serie para darle a la gente algo de que hablar. En este episodio en particular, todo se trata sobre la religión.

Yo soy técnicamente católica. Digo técnicamente por razones que voy a explicar después. La primera vez que vi "Grilled Cheesus" no entendí la compleja situación a la que los personajes se estaban enfrentando. Seguro, estaba Kurt con su padre en coma en el hospital y sus amigos queriendo apoyarlo pero eso fue todo lo que vi. Ahora, tres años después, puedo ver lo que me perdí la primera vez. No entendía la lucha interna de Kurt, no entendía su necesidad de estar solo, su rechazo hacia la fe. Toda mi vida había sido criada para creer. Eso era todo. No tenía alternativa. Tenía que creer porque me habían dicho que lo haga, no porque yo creía que lo que estaba creyendo realmente valía la pena. Y ahora, las cosas cambiaron.

Me veo a mi misma como una persona escéptica. Soy quien soy porque estuve expuesta a muchas cosas que me volaron la cabeza en estos últimos años. Estoy creciendo muy rápido y mi cerebro está constantemente aceptando nueva información y decidiendo si quedarse o dejar ir viejos pensamientos. Si hubiera tenido un personaje en particular en ese episodio de Glee hace dos años, hubiera estado en algún lugar entre la linea de pensamiento de Quinn o Mercedes y su compromiso con sus religiones. Ahora, mi punto de vista no está tan lejos del de Kurt.

¿Creo que hay algo más allá de nosotros, algo que no podemos controlar? Sí, lo creo. ¿Creo que se llama Dios? No lo sé. Hay tantos "Dioses" allá afuera que ya no puedo decidir en cual creer. Honestamente, creo que son todos la misma deidad. Son todos el mismo dios. No sé su nombre, no sé como se ve, si es bueno o malo, indulgente o no pero lo que si sé, es que si no quiero creer en todo lo que la Biblia me dice que crea, no tengo que hacerlo. Estoy de acuerdo con algunas cosas. Creo que no debemos matar, no debemos robar, no debemos envidiar lo que los demás tienen. No estoy de acuerdo con muchas otras cosas. Como Kurt dijo, no creo que Dios sea justo. Hace gente diferente y después dice que están equivocados, que no deberían existir, que no se supone que sean de la forma que son y que si siguen siendo como Él los hizo, entonces se van a ir al Infierno. La gente gay es tan perfecta como la gente heterosexual.

Algunas personas son gay. Otras no. SUPÉRALO.

Es su propia decisión y son felices siendo quienes son, ¡bien por ellos! No me voy a ir al Infierno porque apoyo los derechos de la comunidad LGBT. Yo digo que nosotros, los partidarios, deberíamos ir directo al Cielo. Si es que existe un Cielo. Personalmente me encuentro aceptando más la idea del Inframundo griego. No sé porque, es la forma en la que pienso. Tanto como si te gusta o como si no, no voy a cambiar mis visiones y ciertamente no voy a tratar de cambiar las tuyas.

Al final, el amor que te llevas es igual al amo... esperá, eso no está bien. ¡Malditos Beatles! Como estaba diciendo, al final, lo que importa es que mi punto de vista ha cambiado mucho desde la primera vez que vi "Grilled Cheesus" y espero que en el futuro, siga creciendo como ser humano como lo hice estos últimos años para ser alguien que acepta a todos, sin importar quienes son, su género, preferencias sexuales o religión.

Y siento la necesidad de aclarar que apoyo con una ferviente pasión los derechos de los homosexuales, amo vivir en Argentina (uno de los primeros países de América Latina, si no el primero, en legalizar matrimonios del mismo sexo) y aunque yo no soy homosexual ni bisexual, tengo maravillosos amigos que si lo son, conozco sus luchas y si alguna vez necesitas ayuda, aquí estoy para vos. Sé como una persona puede sentirse completamente sola cuando no sos aceptado por lo que sos y aquí estoy, aceptándote como sos, con todos tus perfectos defectos.