jueves, 5 de septiembre de 2013

Elementos

Si alguna vez dudas de vos mismo, camina hasta lo más profundo de un bosque. Fíjate como los árboles se mantienen altos aunque nadie los aprecia. Camina al lado de algún arroyo. El agua sigue fluyendo, aunque nadie se para a elogiarlo. Mira las estrellas en el firmamento nocturno; brillan sin reconocimiento.



Los humanos son exactamente iguales. Estamos hechos de los mismos elementos que estas maravillas hermosas.
Siempre recuerda tu belleza y tu valor.

martes, 3 de septiembre de 2013

Buscando a Agus

Desde que tengo memoria, me busqué a mi misma. Siempre me idealicé, siempre busqué ser alguien que no era pero me parecía que debía ser. Hace ya un año y medio, puedo decir que me encontré. No sé si esta versión de mi misma, si esta regeneración o actualización es lo que seré por el resto de mi vida pero esto que soy ahora, soy yo en este preciso momento. Y por primera vez desde que tengo memoria, me siento muy feliz conmigo misma.

Quizás la terapia haya ayudado. No lo sé, aunque me gustaría creer que si. Una se escucha decir muchas cosas que jamás dijo en terapia. Lo cierto es que, independientemente de si terapia ayudó o no, me siento yo. Y ser yo me liberó muchísimo.

Siempre tuve miedo a ser yo, quizás por eso no me encontraba; porque me escondía a propósito. Porque la sociedad me enseñó a no bailar abajo de la lluvia en la calle porque eso es hacer el ridículo. Me enseñó a que está mal cantar canciones de Broadway en público. Me enseñó que vestirse como nena pequeña, con colores vivos pero delicados y pequeños toques personales que signifiquen algo para una, no está de moda. Me enseñó que no seguir a la manada, era ser rebelde y que eso era un patético intento de llamar la atención. Ahora entiendo lo equivocada que estaba la sociedad cuando me enseñó todo eso.


Para mi, nunca fue cuestión de llamar la atención. Si tenía 9 años y mi corte de pelo era el típico "rollinga", no era porque quería hacerme la heavy. Ciertamente a los 9 años, lo que menos quería era ser heavy; yo a esa edad, todavía jugaba a la mamá y veía Floricienta con mis amigas. Era porque mi peluquera se confundió y me cortó mal el pelo, y como nunca me importó mi cabellera -siempre pensé que a pesar de todo lo que le hagas, vuelve a crecer así que ¿por qué hacer escándalo por nada?-, me tildaron de alguien que no era. Yo nunca fui "rollinga", muchachos. Gracias por reírse de mi, tirarme la colita, despeinarme, cantarme y señalarme: así me destruyeron la confianza. Pero gracias de corazón porque por eso, me hice más fuerte y seguí buscándome a mi misma con más vigor. Cuando tenía 14, creía que era "rocker" porque me gustaba como me quedaba la combinación del negro y el rojo, Green Day era cool, iba clases de guitarra y pretendía ser como Demi Lovato. A los 15, quería encajar y usaba maquillaje, me sentía grande y linda. Y a los 16... A los 16 me corté el pelo como John Lennon en 1964. Ahí me encontré.

Cortarme el pelo cortito me ayudó a construir la confianza que no tenía porque a todos lados donde iba, la gente me miraba. Aprendí a caminar con la cabeza en alto y a ignorar los comentarios. Inconscientemente comencé a vestirme más femenina, a arreglarme de la forma que a mi me gustaba y la libertad que la adolescencia me dio, me impulsó de lleno hacia adelante. Ahora tengo el pelo largo otra vez pero todos esos sentimientos siguen estando. Aprendí a maquillarme de la forma que más me gustaba, descubrí que la moda de los años 60 me identifica por ser inocente y atrevida a la vez y empecé a escuchar música nueva.

Todavía no sé como definirme, quizás estoy atrapada entre el mundo moderno con sus jeans ajustados, la cultura del "ya" y tecnología intrigante, y el mundo antiguo, cuando usar polleras tiro alto que llegan hasta las rodillas, camisas y zapatos bajos, adorar a los Beatles y leer libros de Jane Austen y William Shakespeare era moneda corriente. Lo cierto es que, ningún título o estereotipo me define porque yo no me siento identificada con ninguno, y mientras yo no me sienta "punk", "rocker" o "gamine", nada puede definirme.

Así que ahora puedo dejar de buscarme, y empezar a disfrutarme.

Finalmente puedo pararme en mi propia luz.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Bariló Bariló [Toma 2]

Dije que no quería irme a Bariloche. Y era cierto, no quería ir. Pero en retrospectiva, fue un muy buen viaje.

No me hice la loca. No tomé alcohol. No me vestí como una sinvergüenza. No me di besos con todos los chicos que se me cruzaban. No hice esperar a mis amigas afuera de la habitación del hotel porque yo estaba con un invitado. Y a decir verdad, ninguna de mis amigas hizo esas cosas porque ellas entienden que la vida pasa por otro lado. Y no podría estar más agradecida de las amigas que tengo.

Los recuerdos que hice, me los llevo para siempre. Porque para mi eso fue Bariloche. Fue un viaje para afianzar la amistad con mis amigas y hacer amigos donde solo antes había compañeros. No me cambió la vida, no tengo una nueva perspectiva ni quiero salir todas las noches porque soy "re rebelde y fiestera".

Pero correr por la calle porque no llegábamos a la hora de la comida con bolsas de regalos para abuelos, padres, hermanos, primos, novios y tíos con Vicky y Sol me hacía sentir viva. Cantar canciones de High School Musical en la aerosilla porque se nos paró en el medio del Cerro Catedral con Vale me hacía sentir feliz. Quedarme dormida a las cuatro de la mañana mirando 21 Blackjack y comiendo caramelos Sugus con Julie me hacía sentir libre. Agarrarme de los brazos de mis amigos Lucas y Leo para que los que venían a encarar piensen que tenía novio y se vayan me hacía sentir inexplicablemente yo.

Bariloche no me cambió la vida pero fue un muy buen viaje. Tan simple como eso.