miércoles, 8 de enero de 2014

What If

A veces me pregunto como sería mi vida si las cosas hubieran resultado diferentes. Si hubieran sabido cuando callarse. O nunca empezar a hablar. Si las palabras no dolieran tanto como puños. Si le hubiera dicho a alguien. Si alguien se hubiera dado cuenta.

Quizás sería diferente. Sería segura, talentosa, no le tendría miedo a nada. Sería menos cautelosa al conocer nuevas personas y menos selectiva con los amigos que tengo. Sería más saludable, más fuerte, mejor. Quizás tendría novio. Alguien que me amara incondicionalmente. O estaría soltera pero nunca sola. Pero aunque las cosas podrían haber ido muy diferentes, me alegro de que no fuera así.

Soy irrevocablemente yo y no lo querría de ninguna otra forma. Soportaría todo el dolor que esas palabras me causaron, las mentiras que me dijeron, las caras de desprecio que me dieron. Pasaría por todo eso otra vez sin siquiera pensarlo. Porque si esas cosas no hubieran pasado, sería más segura, talentosa y no le tendría miedo a nada. Pero no sería tan consciente de mi misma, una pensadora libre, una niña curiosa y una chica de ningún lugar. Sería menos cautelosa al conocer nuevas personas y menos selectiva con los amigos que tengo. Pero los que sí tengo, no serían tan buenos como lo son y todos esos amigos de Internet que evolucionaron en amistades verdaderas no serían parte de mi vida. Sería más saludable, más fuerte, mejor. Pero no estaría determinada a hacer de mi misma una mejor persona, a lograr lo impensado, a hacerlo todo porque solo tenés una vida y depende de vos hacer lo mejor que puedas con ella. Quizás tendría novio. Pero no tendría la libertad que tengo porque soy joven y no puedo estar comprometida con alguien cuando en unos pocos meses, la yo que soy ahora, ya no seré yo.

Así que gracias por causarme dolor. Gracias por tirarme abajo hasta que quedé reducida a nada más que una pequeña pelota temblorosa y llorona en el medio del suelo, escondida de todos y todo. Gracias por nunca preocuparte. Gracias por insultarme. Gracias por decirme que nunca haría nada con mi vida. Gracias. Porque si no hubiera sido por vos, yo sería otra persona, y no estoy segura de que sería feliz con eso.

Gracias porque tus palabras me hicieron más fuerte. Gracias porque al dejarme afuera, me hiciste buscar mi lugar en otro lado. Gracias porque ya no tengo miedo de ser yo misma. No me quisiste cuando era lo que vos querías que yo fuera, entonces, ¿por qué cambiar? Gracias porque cuando no creíste en mi, solamente me empujaste hacia adelante para probarte que estabas equivocado. Gracias por nunca preocuparte porque hizo que yo me preocupara por mi misma y por mi cordura. Gracias por ayudarme a encontrarme a mi misma.

A veces me pregunto como sería mi vida si las cosas hubieran resultado diferentes. Pero la verdad, estoy feliz de que las cosas resultaran como lo hicieron.