viernes, 5 de septiembre de 2014

Mi Aroma Favorito

A mi abuela Irene,
quien desde pequeñita siempre me regaló lápices
y papel para escribir y dibujar lo que yo quisiera.



Cuando entro a tu pequeño departamento, me siento segura en medio de esta jungla de concreto que no deja de maravillarme. Es tan grande y tenebroso y excitante allá afuera pero acá es cálido, pequeñito y conocido. Un lugar que puede ser llamado hogar. Todo es familiar pero nuevo ante mis ojos, porque no tengo la oportunidad de estar aquí todos los días. Y aún así, hay una sola cosa que nunca ha cambiado y es ese perfume oculto que intoxica el aire y me hace saber que estoy aquí sin siquiera mirar a mi alrededor. Es la primera cosa que noto y la última cosa a la que le digo adiós. Ha estado aquí por siempre pero todavía es agradable al olfato. Y quizás sea porque es tuyo que lo amo tanto como lo hago y estoy 100% segura de que lo extrañaré cuando me vaya.
No es distinguible pero podría reconocerlo donde sea. No es limpio ni sucio. No es floral ni cítrico. No es vainilla, no es chocolate, no es manteca, no es pimienta, no es menta. No es cuero, ni algodón, ni lana. No es perfume ni el olor natural que viene de afuera. Es tuyo y lo será por siempre.
Es música de ópera emanando de los parlantes. Es pollo con verduras cociéndose en el horno. Es un fuerte de almohadas y colchones en el medio del living. Es quedarse despierta hasta tarde hablando de la vida y de todo lo que pasa a diario que tanto vos como yo sabemos lo mucho que significa. Es fotos viejas y nuevos portarretratos en los estantes. Es jugar juegos de mesa en el suelo. Es escuchar mi iPod mientras armo mi rompecabezas favorito. Es abrazos fuertes y calentitos cuando llego. Es besos suaves antes de irme a dormir. Es escuchar tu risa y saber que yo la causé. Es sonrisas y miradas cómplices cuando sabemos algo que los demás no. Es mirar fijamente a centenares y centenares de libros y pensar si los disfrutaste todos.
Es un olor que me da la bienvenida mientras mis ya no tan pequeños pies caminan esos pasos que han caminado toda mi vida. Un olor tan único y maravillosamente tuyo que no puedo dejar de pensar que, si, ese es mi olor favorito en todo el mundo y ni siquiera tiene un nombre. Pero vuelvo a pensarlo con cuidado y si lo tiene. Cuando apoyo mi cabeza en la almohada que tan generosamente me prestás cada vez que acampo en tu living, mis ojos se cierran y la única cosa que pasa por mi mente es el fuerte aroma a amor que emana desde cada rincón de tu departamento.

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